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sábado, 11 de diciembre de 2010

FRIDA A VUELTO A CASA.



La vista a la ciudad era la mas hermosa que un modesto salario puede pagar, con vista a la catedral de los santos inocentes, adornada por sus querubines de mármol, daban una idea clara de la gloria celestial, cosa que me era indiferente ante la sola contemplación de los ojos de mi amada Frida. mi todo, mi sol, mi sueño, mi luna, mi único amor verdadero...
Frida, mi bella fría.
No solía discutir con ella, todo lo que le proponía le parecía bien, pero cuando pronunciaba uno de sus caprichos, mi único pensamiento era complacerle en todo, por miedo a que simplemente saliera por la puerta sin que jamas regresara. yo se que me amaba, aunque ella era incapaz de mencionarlo a nadie, ni si quiera a mi.
Frida, mi bella fría.
Su piel blanquecina y su rostro inexpresivo congelaban mi alma, y el escalofrió que me provocaba sus ojos celestes me llenaban de un incontrolable sentimiento de poseerla. de traspasar el hielo que cubría su corazón, donde savia que una llama de pasión ardía tanto como ese sol que con extraño miedo evitaba tanto como podía.
Frida. mi bella fría.
Me savia que no era digno de su amor, y ella así también lo creía, pero se divertía con verme intentarlo, con verme sufrir por complacerla, con atarme los brazos con su bufanda de seda, con bañarme de hielos, con besarme con su aliento gélido, con dominarme y verme temblar y morderme los labios entumecidos, con pensar que estaba muerto...
Frida. mi bella fría.
Cuanta soledad a su lado vivía, cuanta necesidad de saberme hombre, cuanto celo, cuanto dolor, cuanto anhelo de amor, cuanto frió, y cuanta obsesión.
-¿Me amas?
-no.
y la tortura seguía.
Frida. mi bella fría.
-¿me amaras?
- jamas.
- ¡Ámame!
Su risa... creo que fue su risa, solo esa ves escuche su risa, helada como todo en ella, sin alma, sin vida, sin calor.
No recuerdo como paso después, mis manos se anudaron, mis pensamientos se encendieron, y con la misma y tranquila actitud con la que ella me dejaba atado, amoratado y jadeando en aquella cama de sabanas blancas, con la misma bufanda, apreté su cuello mientras le robaba su aliento asta sentir su ultimo suspiro... frió.
Frida. mi bella fría.
y entonces decubri su calor, toque por primera ves sus senos firmes, su perfil marmoleo y vi en sus ojos cuanto me amaba, y disfrute de su carne ...fría.
Frida. mi bella fría.
La deje como dormida, cubierta solo de la traslucida seda, y seguí mi rutina...
y al volver en e anochecer, ella ahí seguía, y una vez mas le poseía...
Fría. mi bella fría.
No podría describir lo amado que me sentía, ella era mía, solo mía, fría, mía.
ahora yo ataba sus brazos con su bufanda de seda, con bañarle de hielos, con besarle con su aliento gélido, con dominarle y verme temblar y morderle los labios entumecidos...
Fría. mi bella fría.
Entonces sucedió, alguien hizo muchas preguntas, alguien llamo a la policía, alguien descubrí su cuerpo.
  • ¿Muerta?... no. ¡ella no esta muerta!, solo es que ahora ella solo vive para mi.
  • ¿Que?... no la e lastimado nunca, vean lo bien que se ve, un poco fría es verdad, pero por lo demás seguimos amándonos, de echo ahora mucho mas que antes...
trece años ya , que mi corazón se congelo en el instante en que le separaron de mi, no pude llorar mas por ella, ni sentirme mas solo en aquellos pasillos de locura.
  • ella me ama, ella es mía, ella siempre a sido así de fría.
Frida mi bella Frida.
ahora mi desesperación a pasado, y aprendí a ya no decir locuras, ella esta muerta, yo la mate, esa es la verdad, y que puedo decir... mi pasión consumió su vida, pero de eso ya ase trece años. hoy, vivo con esa pena todos los días, pero por eso le visito a usted... y por eso usted me da esas píldoras, y por eso yo las tomo puntualmente... ¿que mas quiere usted escuchar? ... de ella... la velaron en la catedral de todos los santos. si donde a ella le encantaban las estatuas de los querubines... no, no se donde la enterraron... ¿porque abría de saberlo?... me avergüenza lo que le hice, y no me gustan los cementerios... es mejor no saberlo... ahora puedo irme. Gracias, muchas gracias... ¿que si estoy contento? claro, porque no abría de estarlo... quiere saber la razón... no me lo va a creer... pero...
Frida a vuelto a casa.

escuincle7

viernes, 3 de diciembre de 2010

LA BLASFEMIA



Era una tarde tranquila sin nada que alterase la vida normal de la rutina diaria, cuando, ante las puertas de la muerte, estaba tendida en cama la mas hermosa mujer que mi memoria recuerde, azotada por la fiebre y cegada por los delirios de las pesadillas, y así, agónica y sufriendo, también se encontraba mi alma, expectante de la condición de mi amada, derramando una lágrima por cada gota de sudor que de la frente que ella transpiraba, tratando de sufrir yo su dolor y liberarla de su pena, asiendo el esfuerzo inútil de sentir lo que ella no debía, mientras mi angustia desesperada me enloquecía, mire en el viejo reloj de péndulo que el muro sostenía, pasar cada segundo marcado por un severo Tic Tac, que mas que medir el tiempo de la vida parecía avisar la hora de la muerte, acrecentando mi dolor de perderle, solté el llanto contenido de lo mas profundo de mi corazón y me atreví a decir la mas grande de las blasfemias.

¡ Vendería mi alma al diablo ! - grite - vendería mi alma al diablo por calmar la dolencia de mi amada y terminar su agonía, por encontrar la manera de ser yo el que sufriera y evitar el cruel castigo de verla morir, que importa el alma si se pierde el amor de la vida. Y en mi duelo, rasgue mis ropas y el tétrico ritmo del reloj retumbo en mis oídos; mire al muro y ahí estaba, el viejo reloj de péndulo, que sereno parecía me escuchaba, con su ¡Tic Tac! que el tiempo acortaba, escondiendo de la muerte su carcajada, que burlándose de mi soberbia y ufana, de ira me obligo repetir la blasfemia mientras seis campanadas resonaban.

¡Vendería mi alma al diablo, por callar el murmullo de Cronos que por tus engranes se escucha, por detener el tiempo si es la forma de callar tu desesperante péndulo y tus insolentes campanadas !… y en el justo momento del ultimo repicar, seso el sonido de mi sufrimiento, callando el reloj en sepulcral silencio, que transformo mi rabia en temor latente, celando de valor mi mente al escuchar la voz que a mis espaldas decía, -acepto -.
Y confuso ante aquella vos de trueno volví mi cabeza y vi su rostro, sereno mas con la expresión sádica de los verdugos al contemplar el cadalso, al recio catrín enviado de los infiernos, con su mirada demoníaca, posada sobre mi dulce adorada, que creció extraño mi celo, nublando de envidia mi mente, más quede estupefacto al oír de nuevo la frase maldita que destinaría mi suerte, acepto.

Y ante mis ojos todo dio vueltas, nublándose mi vista por un momento, y me sentí tumbado en cama con el mal que mi amada padecía, cegado con los delirios de mis temores, y sentí la cálida mano de ella, limpiar con ternura mi frente, y escuche sus palabras de dolor, y vi sus lágrimas que rodaron por sus mejillas, caer en mi pecho, y al pie de mi lecho de agonía, al serio Catrin con su mirada fría y su pequeña sonrisa malévola, burlándose a sus adentros, y a sus espaldas; el viejo reloj inerte, callado y sombrío, sintiendo en ese instante que la vida se me escapaba; más mi alma no abandonó mi cuerpo, convirtiéndose en mi eterna celda, contemplando dentro del féretro la putrefacción de mi carne, y recordando cada instante el Tic Tac del reloj de péndulo, que no callara más. 


Febrero 1998.


escuincle7